Por qué las lipoproteínas y los quilomicrones son tan importantes para tu...

Por qué las lipoproteínas y los quilomicrones son tan importantes para tu peso ideal

molécula de colesterol
crédito: Molécula de colesterol.,por RedAndr [CC BY-SA 3.0 ], via Wikimedia Commons
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Si tienes preocupación por el sobrepeso, quizá hayas buscado información sobre cómo funciona metabolismo. Es lógico querer entenderlo, para saber qué necesitas hacer para estar saludable y en un peso correcto. Quizá hayas encontrado información sobre hidratos de carbono, grasas, proteínas… Sin embargo, es probable que hayas encontrado información mucho más escasa sobre una palabra: lipoproteínas. Son unas moléculas esenciales en el metabolismo de las grasas. Sin embargo, a pesar de su importancia, no son muy conocidas,  lo que tiene que ver quizá con la extraordinaria complejidad de los procesos en los que interviene.

Antes de ver como funcionan, recuerda lo que pasa con el agua y el aceite: cuando se vierten en un vaso no se mezclan, se separan, y el aceite queda flotando. Algo similar pasaría si las grasas (como el aceite) estuvieran libres en la sangre (medio acuoso): se separarían y aglomerarían, sería imposible para el organismo trasladar las grasas de un sitio a otro del organismo.

La grasa es necesaria para que tu organismo funcione. Las lipoproteínas son las moléculas encargadas de que las grasas puedan ser transportadas por la sangre. Por explicarlo de una forma sencilla, las lipoproteínas son unas esferas donde la grasa está en el interior, y la capa exterior está formada por moléculas afines a la sangre. Así el conjunto se disuelve en la sangre, y puede transportarse sin problemas.

Las lipoproteínas son las moléculas encargadas de que las grasas puedan ser transportadas por la sangre

Hay varios tipos de lipoproteínas, entre las que destacamos tres de ellas:

  • Quilomicrones: son los que se engargan de llevar la grasa desde el intestino a los músculos (entre ellos el corazón), y al tejido adiposo (donde se almacena).
  • LDL: transportan colesterol a las células. Se conoce como «colesterol malo», porque su exceso en sangre puede producir problemas cardiacos. En realidad, el LDL es necesario, es su exceso el que puede ser problemático, pero debe ser evaluado por un médico junto con otros factores.
  • HDL: se encargan de retirar el colesterol de las arterias y llevarlo de vuelta al hígado, para su eliminación. Por ello se conoce como «colesterol bueno», aunque no es cierto que un alto valor de HDL sea capaz de prevenir por sí solo ciertas enfermedades. Este valor debe entrar también dentro de la evaluación conjunta del médico con el resto de factores.
crédito: Estructura de las lipoproteínas,por loudista [CC BY-SA 2.0 ], via flickr
crédito: Estructura de las lipoproteínas,por loudista [CC BY-SA 2.0 ], via flickr

Toda dieta para adelgazar debería tener en cuenta el equilibrio de este sistema,  para que tu metabolismo funcione adecuadamente. Tus células tienen que recibir adecuadamente el colesterol aportado por el LDL, y el HDL tiene que hacer su trabajo retirando el colesterol al hígado, que debe estar en condiciones de procesarlo. Los quilomicrones deben llevar los lípidos a los músculos y corazón para su funcionamiento, y evitar una acumulación excesiva en el tejido adiposo.

Toda dieta para adelgazar debería tener en cuenta el equilibrio de este sistema,  para que tu metabolismo funcione adecuadamente.

 En realidad, si tu metabolismo está equilibrado, puedes mantener un peso correcto y una buena salud sin necesidad de realizar esfuerzos heroicos en alimentación y ejercicio físico. Si cuidas tu hígado, llevas una alimentación razonable y equilibrada, y realizas un poco de ejercicio (simplemente de 10 a 20 minutos 3 o 4 veces por semana), tu cuerpo empezará a quemar grasa de forma natural. Al cabo de poco tiempo notarás los resultados, con menos peso y más salud.

Es buena idea seguir algún método de adelgazar que incluya una dieta estructurada, porque ayuda a mantener la disciplina y el foco. Pero siempre evitando los sistemas drásticos que se basan en alimentaciones extremadamente desequilibradas, o las soluciones milagrosas sin hacer nada, píldoras, o programas de ejercicio tan intensivos que son imposibles de sequir. Más bien deben ser sistemas sencillos, casi de «apoyo», que sirvan para equilibrar el mecanismo, hacer una alimentación «normal» y algo de ejercicio llevadero. (también queda claro que llenándose de comida chatarra y sin mover un dedo en el sillón, cualquier método falla).

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